martes, 31 de enero de 2012

Monumento al deporte


Djokovic logra su quinto Grand Slam en una épica final

La final más larga de la historia de los Grand Slam
Hay ciertos momentos en los que uno es consciente que está siendo testigo de algo grande. Eso es lo que pasó en la final del Open de Australia 2012, cuando todos los que amamos el tenis supimos que estábamos ante uno de los mejores partidos de la historia.
Novak Djokovic es el nuevo campeón del Open de Australia tras más de seis horas de lucha en una final épica, en la que ninguno mereció perder y los dos merecieron ganar. El serbio refuerza así su vínculo con este torneo, que ya ha conquistado en tres ocasiones. Djokovic es ya un coloso del tenis que ayer se alzó con su quinta corona de Grand Slam, y se une al selecto club de los jugadores que han vencido en tres Grand Slam de manera consecutiva. Su rival de ayer, Rafa Nadal, ya formaba parte de ese club, y es que el manacorense ya logró hace tiempo abrir las puertas del olimpo del tenis, unas puertas que Djokovic se ha empeñado en derribar con la misma contundencia con la que martillea a sus rivales. Pete Sampras, Roger Federer y Rod Laver son los otros tres jugadores que han ganado tres Grand Slam seguidos, claro está que estamos hablando de un escalón superior, un nivel de tenis que no entiende de barreras, ni siquiera aquellas que dicta la propia resistencia física.
Y es que Novak Djokovic y Rafael Nadal libraron ayer una batalla irrepetible de seis horas de duración cuyo marcador representa perfectamente el desarrollo del partido (5-7,6-4,6-2,6-7 y 7-5)

Nadal y Djokovic: retos y presiones
La final de ayer tenía mucho de psicológica, Novak Djokovic venía tras una temporada 2011 casi perfecta, de las mejores que se recuerdan y tras haber derrotado a Rafa Nadal en seis ocasiones, dos de ellas en las finales de Wimbledon y el UsOpen. Djokovic acudía con la presión que le perseguirá todo 2012, revalidar los puntos conseguidos en 2011 sabedor que pocos puntos nuevos tiene para sumar. Solo puede defenderse. Nadal llegaba a la final con la tranquilidad de haber mejorado el resultado de 2011 y sabedor de que Djokovic necesita otro año de perfección para no perder puntos. Pero esa tranquilidad era pura fachada, Rafa sabía de la importancia de cortar la racha negativa contra Djokovic e impedir que esta se extendiese en la nueva temporada.Con esa presión llegaron los dos a la final del primer “major” de la temporada.
El partido al detalle
El partido comenzó con un Nadal al ataque, queriendo coger la iniciativa y con un Djokovic excesivamente contemplativo. Esta fue la dinámica del primer set en el que a Djokovic le faltó agresividad, y cuando quiso corregirlo se encontró con demasiados errores. Un primer set muy táctico, con los dos jugadores controlándose en exceso, pero en el que Rafa hizo valer su mejor inicio de partido para llevárselo por 7-5, tras una hora y veinte minutos de partido en el que Nadal se mostró más suelto.
En el segundo set, Djokovic hizo algo a los que ya nos tiene acostumbrados: borrón y cuenta nueva. El serbio empezó a echarse hacia adelante, a pegar golpes más planos, a resistir más peloteos y, lo más importante, a tener más seguridad en sus golpes. Este Djokovic ya no fallaba tanto, y se parecía mucho al de 2011. El serbio se llevaba el segundo set (6-4), en un partido que seguía siendo muy físico y mental, y en que la calidad tenística era esperada dados los contendientes.
Djokovic pisó aún más el acelerador y mostró su mejor tenis para llevarse el tercer set por 6-2. Un tenis de altísimos quilates empezaba a apoderarse de la final, aunque por el momento, era Djokovic quien destacaba en ese espectáculo. Llevaban ya tres horas y diez minutos de partido y aún quedaba otro set, como mínimo.
Si por algo se recordará esta final es por el extraordinario nivel del cuarto y el quinto set. Cualquier otro jugador que no hubiese sido Rafa Nadal se habría deslizado por esa pendiente por la que le empujaba el bombardeo ya habitual al que somete Djokovic a todos sus rivales. Cualquier otro, pero no Rafa. Ninguno cedía terreno, interminables intercambios, puntos imposibles y mucha energía en cada impacto a la bola. Ni la lluvia quiso perderse ese espectáculo, afortunadamente las brillantes instalaciones de Melbourne posibilitaron que el partido no se detuviese más de quince minutos.
 Tras la reanudación, Nadal consiguió llevar el partido al tie-break en el cuarto set. Djokovic rezaba, literalmente, por acabar pronto y el público vibraba apoyando a Rafa, ávidos de más tenis y de un quinto set. Pequeños detalles cambian el curso de los acontecimientos, y en esa ocasión fue Djokovic quien vivió como dos bolas imposibles de Nadal le superaban y le arrebataban el set después de haber dispuesto de una ventaja de 5-3 en la muerte súbita. Nadal incendiaba Melbourne y su rabia helaba los corazones del palco de Novak Djokovic, que veían preocupados como podría afectar a su jugador haber visto como se le escapa el torneo cuando casi podía tocarlo. Más de cuatro horas y media de partido y había que volver a empezar en un set definitivo que lo decidiría todo.
La adrenalina y la inercia del tie-break llevaban en volandas a Nadal que llegó a plantarse en el set definitivo con una ventaja de 4-2. Pero ahí Djokovic se repuso, igualó el partido y supo aprovechar una fisura en la coraza de Nadal para romperle el saque. Nadal se agarró al partido, las casi seis horas que llevaban en pista eran un aliado en ese momento, esperando hallar él también algo de fragilidad en su rival. Pero no fue así, hace mucho que Djokovic dejo de ser ese jugador frágil en lo físico y en lo mental para convertirse en un coloso capaz de superar a Nadal precisamente en esas dos facetas en las que el español parecía imbatible: la mentalidad y el físico.
Un buen saque a la T y una derecha profunda terminaron con las defensas de Nadal, Djokovic se echó al suelo, roto, feliz. Siendo consciente de lo que acababa de hacer, su mirada poderosa expresaba la satisfacción de quien se sabe poderoso. Abrazo sentido con Nadal en la red para después soltar toda su adrenalina arrancándose de la camiseta: rabia y exhibición de fuerza.

Dos ganadores y el reto de Rafa
Djokovic lo expresó en la celebración: “Es una pena que no pueda haber dos ganadores” Cierto, una pena que en el tenis no valga el empate. La historia recordará a Djokovic como ganador del Open de Australia 2012, pero sobre todo recordará el espectáculo que nos brindaron los dos contendientes.
Nadal es, desde hace mucho, el mejor deportista español de la historia, y uno de los mejores tenistas de la historia, un club del que Djokovic es digno miembro, solo le falta un poco más de continuidad en el tiempo.

Nadal tiene ante sí un reto. Esta viviendo en sus carnes lo mismo que él producía a Federer, la sensación de que es imposible. Pero esto es diferente, y si cabe más difícil. El motivo es que en sus victorias sobre Federer, Nadal aprovechaba sus virtudes que incidían a la perfección en las carencias del suizo. Pero Djokovic ha cimentado sus victorias sobre Nadal en dominarle donde éste es mejor: mentalidad, físico y dominio desde el fondo de la pista. Además Djokovic tiene mejor saque. En cuanto al drive y al revés, es inútil discutir quien es mejor en esos apartados porque los dos son brillantes. Por eso el reto de Rafa es tan grande, porque tiene que inventar algo nuevo.

En el horizonte solo aparecen Federer y la historia
Nadal y Djokovic comparten generación y brillantez, una brillantez forjada por la necesidad de superar al que sigue siendo el mejor tenista de la historia y que sigue siendo el único capaz de plantarles cara: Roger Federer. Un verdadero honor  poder asistir al espectáculo que estos tres hombres nos han brindado en la última década.

Víctor Ruiz de Almirón

Vuelta España 2012


Comienza 2012 con buenas sensaciones para el mundo del ciclismo. Ya se ha presentado la 67ª edición de La Vuelta ciclista España en Pamplona, ciudad que dará el pistoletazo de salida el 18 de agosto, el recorrido es duro, muy intenso desde el primer día de carrera y favorable para los escaladores.
Con permiso del Tour, La Vuelta presenta el mejor recorrido del año, tres semanas donde se verán rampas que alcanzarán el 30% de desnivel, sin duda un recorrido no apto para todas las 'piernas' donde sin lugar a dudas se verá un bonito espectáculo  para el público, algo que se echaba de menos en las últimas ediciones.
Los principales favoritos a la victoria final señalan como días claves el paso por Asturias, donde se recuperan etapas míticas como 'Los Ancares', 'Lagos de Covadonga' y 'Cuitu Negru', donde los especialistas marcarán las primeras diferencias.
Protagonistas fieles a la 'general' como Igor Antón, Juaquim Rodríguez o el vigente campeón, Juanjo Cobo  se han mostrado muy contentos con el recorrido.
¿Repetirá el cántabro victoria en esta edición?  Solo el 9 de septiembre lo sabremos.

Javier Martín

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jueves, 5 de enero de 2012

Una NBA atípica


Comienza una temporada NBA mucho más extraña de lo habitual, y es que tras el lockout la competición será muchísimo más corta (66 partidos), aunque el formato de playoff se mantendrá intacto.

A continuación vamos a desgranar los equipos en los que jugarán en esta temporada atípica los jugadores españoles. Una temporada que contará con el mayor número de internacionales españoles (6) en la historia de la competición norteamericana.

Toronto Raptors
A priori el equipo de José Manuel Calderón es un de los más débiles de toda la competición y se supone que son unos de los candidatos, junto con los Cavaliers, a peor equipo de la competición.
El extremeño tendrá, como el año pasado, en exclusiva la manija del equipo en el puesto de base. Un equipo que deberá basar su juego en la velocidad de sus pequeños aleros como DeRozan, Barbosa o Bayless, y en la capacidad anotadora interior de Andrea Bargnani. En cambio, en defensa sufrirán mucho más puesto que ni los jugadores exteriores ni mucho menos los interiores son “especialistas en la materia”.

Puntos fuertes: Velocidad en las posiciones exteriores y descaro en el juego.
Puntos débiles: Poca capacidad defensiva y ofensiva en posiciones interiores. Nula capacidad reboteadora.
Jugador estrella: Andrea Bargnani.

Memphis Grizzlies
Un equipo en constante crecimiento. Con la única baja en el puesto de alero de Shane Battier, el quipo de los 'ositos' seguirá luchando por pasar de segunda ronda de Playoff.
Si consiguen mantener el nivel defensivo que exige el entrenador Lionell Hollins, son un equipo a tener en cuenta. Una escuadra que recupera para la causa al alero Rudy Gay, lesionado prácticamente durante toda la temporada el año pasado y que deberá hacer un esfuerzo extra para encontrar un juego colectivo que tantos beneficios ha dado al equipo de la ciudad de Elvis.
En él, y tras firmar por 14 millones de euros al año, seguirá teniendo un papel básico Marc Gasol. Con su capacidad reboteadora y su facilidad para leer el juego, el pívot catalan seguirá siendo un escudero de lujo para la auténtica estrella de este equipo, el ala pívot Zach Randolph.

Puntos fuertes: Defensa colectiva y agresiva. Rebote defensivo.
Puntos débiles: Ausencia de base suplente de garantías y carencia evidente de tiro exterior.
Jugador estrella: Zach Randolph.

Oklahoma City Thunder
Uno de los grandes candidatos al anillo este año. Un equipo joven, fuerte, rápido e intenso que con su juego alegre hace la delicias del aficionado a este deporte.
Con dos jugadores All Star como son Russell Westbrook y Kevin Durant y la compañía  de escuderos de lujo como Kendrick Perkins, James Harden o el propio Serge Ibaka, la escuadra de Scott Brooks planteará un equipo físico y agresivo atrás y que trate de correr en transición siempre que pueda para lograr canastas fáciles.
Si las cosas se ponen complicadas en estático siempre se puede acudir a las genialidades ofensivas de Kevin Durant, uno de los mejores aleros de la competición.
En este equipo el papel de Ibaka ha mutado desde el traspaso de Perkins a mediados de la temporada pasada. Un cambio desde la posición de pívor a la de ala pívot que ha conseguido que el mejor taponador de la NBA la temporada pasada redescubra una forma de jugar difrente en ataque. Mucho más abierto y con ese tiro de 4/5 metros el pívot español tiene ante sí una temporada para la consagración como estrella NBA.

Puntos fuertes: Gran capacidad física y enorme facilidad para interpretar el baloncesto de ataque. Equilibrio entre juego interior y exterior.
Puntos débiles: Juventud que puede tornarse en inexperiencia en partidos 'calientes'.
Jugador estrella: Kevin Durant.

Los Angeles Lakers
Tras el fracaso de la temporada pasada el equipo angelino vuelve a la competición con el objetivo de conseguir el tercer anillo en cuatro años. En esta temporada se torna aún más complicado ya que han perdido piezas importantes como Lamar Odom y las incorporaciones parecen no estar a la altura de la historia de la franquicia (Jason Kapono o Josh McRoberts).
Una temporada que será complicada incluso para Pau Gasol, más cuestionado que nunca en pretemporada e incluido como posible 'carne de traspaso', que junto al frágil Andrew Bynum sostendrá al equipo en posiciones interiores y apoyará a la estrella angelina, Kobe Bryant, como lleva haciendo desde hace cuatro temporadas.
Otro factor a tener en cuenta es el fichaje del nuevo entrenador, Mike Brown, y ver como encajará su estilo de juego en un equipo hecho a medida para el 'triángulo ofensivo' del recientemente jubilado Phil Jackson.

Puntos fuertes: Jugadores con un gran espíritu competitivo y conocimiento del juego. Gran capacidad ofensiva del tridente Bynum - Gasol - Bryant.
Puntos débiles: Tremenda endeblez en el puesto de base que dificulta el juego ofensivo y defensivo del equipo. Presión por repetir éxitos pasados.
Jugador estrella: Kobe Bryant

Denver Nuggets
El equipo del veterano George Karl intentará esta temporada entrar en PlayOffs en lo que se podría considerar la era 'post Carmelo Anthony'.
Un roster que se ajusta a las exigencias del ex tecnico madridista que basa su juego en velocidad y transiciones rápidas. Un juego que podría encajar perfectamente en el de Rudy Fernández si el escolta mallorquin no sigue encasillado en su rol de tirador.
El equipo de Colorado basará sus posibilidades en el juego exterior ya que salvo Al Harrington y, en menor medida, el brasileño Nene Hilario el resto de jugadores interiores de los Nuggets se supone que aportarán entre poco y nada en el aspecto ofensivo.
Sin embrago jugadores de la talla de Andre Miller, Danillo Gallinari, Ty Lawson o Arron Afflalo convierten a estos Nuggets en un equipo muy peligroso si su juego exterior está acertado.

Puntos fuertes: Gran capacidad anotadora de los jugadores exteriores. Velocidad en el juego interior
Puntos debiles: Excesivo individualismo en algunos jugadores. Ausencia de interiores fuertes y fiables que acompañen a Nene Hilario.
Jugador estrella: Nene Hilario

Minnesotta Timberwolves
 Tras la desastrosa temporada pasada en la que firmaron uno de los peores balances derrotas/victorias de toda la competición este año tiene que ser necesariamente la del despegue de este joven equipo. 
Con el fichaje de un entrenador contrastado como es Rick Adelman desde la cúpula directiva se quiere dar la imagen de profesionalidad y ganas de hacerlo bien que han faltado desde el traspaso de Kevin Garnett.
Un equipo que con superar las 30 victorias esta temporada sería un éxito absoluto y que tiene ante sí un amplio margen de mejora con un joven all star como es Kevin Love y jugadores de calidad como Wesley Johnson, José Juan Barea, Luke Ridnour o Michael Beasley acompañándole en el juego alegre y descarado que busca Adelman. Si a esto le sumas la incorporación de los dos rookies, Derrick Williams y Ricky Rubio, que vienen para aportar desde ya, estamos ante una franquicia a seguir en los próximos años.
Un lugar idóneo para Ricky Rubio que agradecerá tener un entrenador experimentado como es Adelman que gusta del juego ofensivo en transición del catalán y que, de manera gradual, irá adaptándose a la mejor liga del mundo.

Puntos fuertes: Gran capacidad reboteadora con Love. Descaro. Nada que perder.
Puntos débiles: Inexperiencia en el roster. Carencias físicas en posiciones exteriores.
Jugador estrella: Kevin Love

Adrián del Río

martes, 27 de diciembre de 2011

¿Qué hay de nuevo, Cholo?

¿Qué le espera al Atlético con el 'Cholo'? Dejando a un lado el efecto balsámico que Simeone tendrá en la grada, cosa que sin duda agradecerán los dirigentes del club, ¿Qué sabemos del argentino como entrenador?
Pues lo que sabemos es que desde 2006, Diego Pablo Simeone ha dirigido a cinco clubes distintos, cuatro de ellos de su Argentina natal: Racing de Avellaneda, Estudiantes de La Plata (con quien ganó un Apertura), River Plate (con quien ganó un Clausura y a quien dejó como colista) y San Lorenzo de Almagro; y un club europeo, el Catania, a quien salvó del descenso haciendo un gran trabajo.

Si hay algo que honra al 'Cholo' entrenador y que sin duda es algo que no se encuentra fácilmente en España es su dignidad como director técnico. Simeone ha abandonado por su propio pié su cargo en todos los equipos que ha entrenado, sin recibir ni un solo finiquito en su carrera indiferentemente de si su trabajo ha sido satisfactorio o no. Diego sabe lo que quiere, se pone sus propios objetivos y cuando los cumple, afronta nuevos retos.

Simeone moldea sus equipos a su imagen y semejanza, aguerridos y trabajadores, seguros atrás. Algo que ningún técnico ha logrado en el Atlético en los últimos años. Para ello ya ha pedido al club la llegada del centrocampista del Metalist, José Ernesto Sosa, una prolongación del 'Cholo' en el campo, 26 años y campeón del Mundo Sub-20 en 2003 con la selección argentina.

Al contrario que otros, Simeone merece paciencia, coge a un equipo hecho y no como él quiere, pero es un ídolo en la grada, tiene más crédito que ningún otro entre los aficionados, y de hecho seguramente esa sea la razón que más peso ha tenido a la hora de contratarle, más allá de sus logros deportivos.

Simeone comenzará a construir el equipo desde atrás, sus equipos suelen sacar partido de las jugadas a balón parado, así que no está garantizado que se vaya a ver el mejor fútbol en el Calderón, pero será difícil que se vayan a ver casos de jugadores apáticos o sin sangre. Y si se da la situación, Diego hace las maletas y se marcha, ya sabéis como es.

lunes, 28 de noviembre de 2011

Federer, un deportista inmortal

Muchos fuimos los que advertimos que 2011 iba a ser el año que terminaría por producirse el relevo definitivo en el
mundo del tenis. En los tres
últimos años Federer se mantuvo firme, oscilando simplemente entre los dos primeros puestos del ranking mundial. Poco a poco Rafael Nadal comenzaba a tomarle la delantera en esa batalla que ambos emprendieron desde el año 2005 por el liderazgo del tenis mundial, una lucha que ya se encuentra al nivel de las grandes disputas de la historia del deporte. ¿Qué hubiese sido de Muhammad Ali sin George Foreman y Joe Frazier? ¿Habría forjado Ayrton Senna su leyenda en la Fórmula 1 sin tener delante a Alain Prost? Y el más reciente y más conocido para el gran público ¿sería Messi tan sublime si no tuviese la presión permanente del apetito insaciable de Cristiano Ronaldo?
La rivalidad genera fortaleza, y Federer y Nadal son hoy mejores jugadores por haber cruzado sus caminos, por haberse visto obligados a mejorar constantemente para no quedarse atrás en el camino de la gloria.

Desde comienzos del año 2004 y hasta comienzos de 2008 Federer se paseó por las pistas de tenis con una suficiencia nunca vista hasta ahora. Sólo a partir de 2005 Nadal consiguió abrir una grieta en ese acorazado infringiendo duras derrotas al suizo en los torneos de tierra batida, donde los golpes rápidos de Federer se ralentizaban tras el contacto con la pista, mientras los efectos de
Nadal se revolvían hasta alturas indefendibles. Pero al margen de aquellas victorias del balear, el suizo gozó de impunidad absoluta por el circuito del tenis durante esos cuatro años.
A partir de 2008 la grieta se hizo boquete. Nadal reconvirtió su juego, pasó al ataque y logró romper las defensas del suizo en la pista rápida del Open de Australia. Aquella final en la que Federer derramó sus lágrimas tras la derrota consciente de que se trataba de una derrota con especial significado. Aquel año fue sin duda el mejor de Nadal en el que desplegó un tenis genial y en el que le sirvió para derrotar a Federer en su feudo más querido: Wimbledon.

El mítico torneo londinense había asistido maravillado al dominio de Federer que ga
nó allí por primera vez en 2003 y no dejó de ganar hasta ese año. Aquel fue sin duda el punto que marcó el traspaso de poderes, una final que es para muchos el mejor partido de la historia del tenis y que rindió a todo el mundo a Nadal, el hombre que había destronado al tenista genial.
Desde entonces Federer siguió mostrando un alto nivel en las pistas de tenis, pero se le notaba falto de frescura, de apetito, acomplejado ante la fuerza que Nadal generaba y la solidez de sus triunfos. No obstante, Federer mantenía el tipo y aprovechaba el más mínimo bajón de Nadal para obtener importantes triunfos, como en 2009 cuando estrenó su palmarés en Roland Garros y recuperó su entorchado de Wimbledon. Pero la sensación general es que sólo ganaba cuando Nadal no estaba bien, que el suizo era ya incapaz de plantar cara al balear y que tenía que conformarse con seguir siendo superior al resto.

2010 fue una continuación de esta dinámica, y en la que Nadal ahondó más en la herida al ganar el Open de Estados Unidos, el único grande que le faltaba y que le confirmaba como un tenista total. Federer perdía definitivamente su última parcela de poder.

Y llegó 2011 y emergió un tenista que ya llevaba un par de años dando guerra: el serbio Novak Djokovic se confirmó como un tenista genial, un jugador que encadenó una racha de victorias espectacular que le han llevado a ganar tres de los cuatro torneos grandes del circuito. Su rivalidad con Nadal centró el interés del mundo del tenis, convirtió en admiración su manera de jugar, y también le granjeó enemigos por su peculiar sentido del humor. Sea como fuere el mundo del tenis cambiaba de rumbo. Nadal encontraba un rival que le doblegaba cada vez que se enfrentaban y que le arrebató el primer puesto del ranking tras su increíble racha de victorias.
El mundo del tenis tenía un nuevo duelo en el que centrarse, un nuevo duelo por el que pagar cantidades altísimas para conseguir una entrada. Federer caminaba por el 2011 sin excesivo protagonismo, todos apuntaban a su final, después de que cayese hasta el puesto cuatro del ranking, superado también por el escocés Andy Murray. 2011 se convertía en el primer año en el que el suizo no ganaba un Grand Slam desde 2002.

Todos daban su carrera por terminada, en el tiempo de descuento. Y en esas llegó la copa de maestros de Londres, el torneo que reúne cada año a las ocho mejores raquetas del ranking. Desde el principio se vio a un Federer agresivo con unos golpes que volvían a correr como antaño y, sobre todo, con un carácter constante. Ese tenis nos recordó al del mejor Federer, al que se paseaba por las pistas del tenis mundial y que demostró con una victoria contundente sobre Nadal, que no tuvo ninguna opción de plantar cara en el encuentro. Tras ese partido empezamos a observar algo que llevábamos tiempo sin ver en Federer: hambre y ganas de ganar.
Federer corroboró su buen juego con su sexta copa de maestros, el que es ya su título número 70.
Obviamente Federer no puede ser el futuro del tenis ya que tiene 30 años de edad y ese papel está reservado para Djokovic y Nadal, y algún otro invitado como Tsonga o Murray. Pero lo que sí ha demostrado Federer es que ni mucho menos está terminado, que esa raqueta todavía tiene mucho buen tenis que enseñar, que cuando juega al máximo y no tiene problemas físicos es muy difícil que nadie le gane, ni siquiera Djokovic y Nadal.
Este último triunfo es un premio a la constancia, al valor y a la capacidad de superación en las condiciones adversas. Un triunfo, como todos los que ha experimentado Federer desde la constancia, la humildad y su infinita elegancia. Enhorabuena desde aquí al maestro de maestros.

Víctor Ruiz de Almirón

martes, 22 de noviembre de 2011

El mejor Federer vuelve en Londres

Después de pasar por encima de Nadal (6-3 y 6-0), Federer encadena su decimoccuarta victoria consecutiva, con lo que confirma su gran estado de forma. Hoy jugó suelto y agresivo, sin apenas fallos, ante un Nadal que nunca había tenido al suizo así ante él. Ese Federer que se arrugaba contra el manacorí hoy no estaba en Londres. Cuando el suizo está bien es imparable.

Nadal y Djokovic han demostrado en lo que va de torneo que llegan tocados, y en el caso del español con la mente puesta en la Davis. No obstante Djokovic demostró ante Berdych que también sabe sufrir, y con la temporada que ha hecho hay que seguir considerándolo favorito. Aunque ahora mismo el dinero hay que apostarlo a una victoria de Federer. Nadal siempre puede sorprendernos, pero en principio no le veo bien.

Sólo David Ferrer parece en condiciones de irritar a esta Santísima trinidad que domina el tenis en los últimos años. Lo demostró ganando a Murray, que se ha retirado del torneo. En una pista como la de Londres jugadores como Tsonga o Berdych pueden hacer mucho daño a cualquiera pero en los grandes torneos al final los grandes imponen su clase. Así lo está demostrando Federer, que va lanzado hacía su sexta copa de maestros.

Víctor Ruiz de Almirón

¿Cómo ganamos al Madrid?

La pregunta del millón. Salvo debacle (como la derrota ante el Levante) o actuación extraña (el 0-0 en el Sardinero) está claro que nadie ha dado con la tecla de vencer al Real Madrid, al Madrid de la segunda temporada de Mou, la que más le suele gustar al portugués.
¿Qué hacer ante un equipo que juega mucho, muchísimo mejor que el tuyo?, hasta ahora pocos habían dado con la fórmula para frenar al Barça, Bielsa fue el último, un esfuerzo sobrehumano y kilómetros y ganas de más han solido ser el talón de aquiles (mejor dicho, un trocito de él) de los hombres de Pep. Pero ¿Y con el Madrid?
Salir a jugarle al ataque al Madrid, como al Barcelona, suele ser un acto suicida que no ha salido bien muchas veces; quedarse encerrado no es mucho más esperanzador, y ahí llegamos a la fórmula: Correr, correr y correr mucho más que el equipo que maneja el balón mejor que tú ya sea por exceso de talento o por tener un mejor día; pero claro, eso con el Madrid...
Por mucho que un equipo se esfuerce, es difícil correr más que los blancos. Mourinho ha cogido a una plantilla de una clase y un talento altísimas y los ha puesto a trabajar como hormigas obreras, ¿resultado? juegan mejor que el que quiere jugarles, y corren más que el que sale a lucharles el partido.
El Madrid se ha convertido en un equipo grande que trabaja como uno pequeño. Para ser más concretos, el trivote que trabajó en Mestalla el pasado fin de semana (Lass, Xabi y Khedira) fue de todo menos defensivo, presionó arriba y ahogó la salida de balón convirtiéndose en una locomotora en el centro del campo, difícil ganar a estos tres corriendo.
Entonces, si no es corriendo, si no es jugando bien, si no es encerrándose... ¿Cómo ganamos al Madrid? el fútbol nos da sorpresas, y seguro que veremos quien (al menos) le ponga en apuros en próximas contiendas.