martes, 31 de enero de 2012
Monumento al deporte
lunes, 28 de noviembre de 2011
Federer, un deportista inmortal
Muchos fuimos los que advertimos que 2011 iba a ser el año que terminaría por producirse el relevo definitivo en elmundo del tenis. En los tres
últimos años Federer se mantuvo firme, oscilando simplemente entre los dos primeros puestos del ranking mundial. Poco a poco Rafael Nadal comenzaba a tomarle la delantera en esa batalla que ambos emprendieron desde el año 2005 por el liderazgo del tenis mundial, una lucha que ya se encuentra al nivel de las grandes disputas de la historia del deporte. ¿Qué hubiese sido de Muhammad Ali sin George Foreman y Joe Frazier? ¿Habría forjado Ayrton Senna su leyenda en la Fórmula 1 sin tener delante a Alain Prost? Y el más reciente y más conocido para el gran público ¿sería Messi tan sublime si no tuviese la presión permanente del apetito insaciable de Cristiano Ronaldo?
La rivalidad genera fortaleza, y Federer y Nadal son hoy mejores jugadores por haber cruzado sus caminos, por haberse visto obligados a mejorar constantemente para no quedarse atrás en el camino de la gloria.
El mítico torneo londinense había asistido maravillado al dominio de Federer que gaDesde entonces Federer siguió mostrando un alto nivel en las pistas de tenis, pero se le notaba falto de frescura, de apetito, acomplejado ante la fuerza que Nadal generaba y la solidez de sus triunfos. No obstante, Federer mantenía el tipo y aprovechaba el más mínimo bajón de Nadal para obtener importantes triunfos, como en 2009 cuando estrenó su palmarés en Roland Garros y recuperó su entorchado de Wimbledon. Pero la sensación general es que sólo ganaba cuando Nadal no estaba bien, que el suizo era ya incapaz de plantar cara al balear y que tenía que conformarse con seguir siendo superior al resto.
2010 fue una continuación de esta dinámica, y en la que Nadal ahondó más en la herida al ganar el Open de Estados Unidos, el único grande que le faltaba y que le confirmaba como un tenista total. Federer perdía definitivamente su última parcela de poder.
Y llegó 2011 y emergió un tenista que ya llevaba un par de años dando guerra: el serbio Novak Djokovic se confirmó como un tenista genial, un jugador que encadenó una racha de victorias espectacular que le han llevado a ganar tres de los cuatro torneos grandes del circuito. Su rivalidad con Nadal centró el interés del mundo del tenis, convirtió en admiración su manera de jugar, y también le granjeó enemigos por su peculiar sentido del humor. Sea como fuere el mundo del tenis cambiaba de rumbo. Nadal encontraba un rival que le doblegaba cada vez que se enfrentaban y que le arrebató el primer puesto del ranking tras su increíble racha de victorias.El mundo del tenis tenía un nuevo duelo en el que centrarse, un nuevo duelo por el que pagar cantidades altísimas para conseguir una entrada. Federer caminaba por el 2011 sin excesivo protagonismo, todos apuntaban a su final, después de que cayese hasta el puesto cuatro del ranking, superado también por el escocés Andy Murray. 2011 se convertía en el primer año en el que el suizo no ganaba un Grand Slam desde 2002.
Todos daban su carrera por terminada, en el tiempo de descuento. Y en esas llegó la copa de maestros de Londres, el torneo que reúne cada año a las ocho mejores raquetas del ranking. Desde el principio se vio a un Federer agresivo con unos golpes que volvían a correr como antaño y, sobre todo, con un carácter constante. Ese tenis nos recordó al del mejor Federer, al que se paseaba por las pistas del tenis mundial y que demostró con una victoria contundente sobre Nadal, que no tuvo ninguna opción de plantar cara en el encuentro. Tras ese partido empezamos a observar algo que llevábamos tiempo sin ver en Federer: hambre y ganas de ganar.
Federer corroboró su buen juego con su sexta copa de maestros, el que es ya su título número 70.
Obviamente Federer no puede ser el futuro del tenis ya que tiene 30 años de edad y ese papel está reservado para Djokovic y Nadal, y algún otro invitado como Tsonga o Murray. Pero lo que sí ha demostrado Federer es que ni mucho menos está terminado, que esa raqueta todavía tiene mucho buen tenis que enseñar, que cuando juega al máximo y no tiene problemas físicos es muy difícil que nadie le gane, ni siquiera Djokovic y Nadal.
Este último triunfo es un premio a la constancia, al valor y a la capacidad de superación en las condiciones adversas. Un triunfo, como todos los que ha experimentado Federer desde la constancia, la humildad y su infinita elegancia. Enhorabuena desde aquí al maestro de maestros.
martes, 22 de noviembre de 2011
El mejor Federer vuelve en Londres
Después de pasar por encima de Nadal (6-3 y 6-0), Federer encadena su decimoccuarta victoria consecutiva, con lo que confirma su gran estado de forma. Hoy jugó suelto y agresivo, sin apenas fallos, ante un Nadal que nunca había tenido al suizo así ante él. Ese Federer que se arrugaba contra el manacorí hoy no estaba en Londres. Cuando el suizo está bien es imparable.Nadal y Djokovic han demostrado en lo que va de torneo que llegan tocados, y en el caso del español con la mente puesta en la Davis. No obstante Djokovic demostró ante Berdych que también sabe sufrir, y con la temporada que ha hecho hay que seguir considerándolo favorito. Aunque ahora mismo el dinero hay que apostarlo a una victoria de Federer. Nadal siempre puede sorprendernos, pero en principio no le veo bien.
Sólo David Ferrer parece en condiciones de irritar a esta Santísima trinidad que domina el tenis en los últimos años. Lo demostró ganando a Murray, que se ha retirado del torneo. En una pista como la de Londres jugadores como Tsonga o Berdych pueden hacer mucho daño a cualquiera pero en los grandes torneos al final los grandes imponen su clase. Así lo está demostrando Federer, que va lanzado hacía su sexta copa de maestros.
martes, 27 de septiembre de 2011
A la final, en equipo
La fuerza de un conjunto reside en su capacidad para no depender de sus estrellas y ser un bloque sólido, con mentalidad ganadora y que pueda ganar a cualquier combinado si se trabaja adecuadamente. El tenis es un deporte de corte claramente individual, pero que encuentra en la Copa Davis un lugar en el que la fuerza de un equipo alcanza un nivel superlativo. España ha aprendido a ganar sin su estrella. En el recuerdo de todos está esa victoria en la final de Mar de Plata ante Argentina, en la que unos problemas físicos impidieron que Rafa Nadal liderase al equipo entrenado en aquel entonces por Emilio Sánchez Vicario.Pero en la Copa Davis, como en cualquier otro deporte colectivo, el grupo necesita sentir que alguien da un paso adelante, que alguien carga con un poco más de peso que el resto. En aquella ocasión emergió un genial Fernando Verdasco, que en esa ocasión demostró el gran jugador que puede llegar a ser y que sólo él parece empeñado en dilapidar con sus constantes fallos de concentración. Pero ese es otro asunto.
En esta ocasión no se necesitaron inventos, Rafa estaba aquí. Lastrado por la reciente celebración del US Open, y fatigado mentalmente tras una nueva derrota en una final ante Novak Djokovic, Nadal se presentó en Córdoba para ponerse a disposición del entrenador. Si se encontraba bien, estaba dispuesto a asumir la responsabilidad de liderar al equipo y llevarlo hacia la final de la Copa Davis.
El seleccionador nacional, Albert Costa, no dudo ni un instante y Rafa salió a la pista para abrir la eliminatoria ante el siempre peligrosos Richard Gasquet. Pero desde luego el peligro de Gasquet se esfumó en cuanto Nadal comenzó a abrir el juego y moverle de lado a lado, sin excesivo esfuerzo sólo repartiendo sus golpes con ese efecto diabólico que Rafa imprime a las bolas y que en tierra batida sólo Djokovic ha sido capaz de dominar. En cuanto Nadal se puso con 4-3 en el primer set, el partido se había terminado. A partir de ahí, un parcial de 14 juegos a 1 dieron a España el primer punto de las semifinales (6-3,6-0,6-1). Alguien que no hubiese visto nunca a Gasquet no le habría colocado entre los 100 primeros del ranking. Su falta de actitud durante el partido, desmoralizado y con los brazos caídos, demuestran lo que no tiene que ser un jugador de tenis.
Todo parecía indicar que el siguiente partido iba a ser más reñido, “como no es Nadal estará más reñido” parecía pensar la gente. Desde luego todos lo pensamos. Y una vez más David Ferrer nos calló a todos. Un hombre capaz de liderar a cualquier selección del mundo, y que en España vive a la sombra de Nadal, pero que en la Davis se multiplica. 6-1 6-4 6-1, de nuevo sin opciones para Francia, con un Gilles Simón que se encontro jugando contra una parede que devolvía todo y que con su derecha martilleó al galo hasta dejarlo exhausto.
España concluía la primera jornada sin desgaste y con un 2-0 en el marcador.
Y así, borrachos de victoria, llegó la selección al partido de dobles del sábado. El que ha sido nuestro gran handicap en la historia de la Davis pero que había encontrado en Verdasco y López a una pareja de continuidad, se reveló como el viejo fantasma del tenis español. Ninguno de nuestros jugadores estuvo fino, López desacertado y sin explotar su saque, Verdasco en uno de esos días que parece un amateur. Esta temporada esos días son demasiado habituales, una lástima pues es un jugador con calidad de sobra para estar instalado entre los diez primeros del ranking cómodamente. Llodra, probablemente el mejor doblista del mundo, y Tsonga tampoco ayudaron a que las cosas fueran mejor. Una compenetración perfecta y muy inteligente a la hora de aprovechar los fallos del rival. Fueron un ciclón para los nuestros (1-6 2-6 0-6).
El gran partido de Tsonga llevó a los franceses a recurrir a él como última esperanza. El hombre que había sido verdugo de Roger Federer en Wimbledon y en el US Open, feudos tradicionales del suizo, también podía ganar en su terreno a Nadal. La posibilidad de que así fuese fue disipada por Rafa con rotundidad, 6-0 en el primer set, y con continuidad para cerrar un partido fantástico (6-0 6-2 6-4). España estaba clasificada para su octava final de Copa Davis donde se medirá a Argentina, con quien se ha enfrentado ya en tres ocasiones en la historia de la competición, siempre con victoria.
Los problemas físicos de Djokovic allanaron el camino de la selección albiceleste ante serbia que, en cualquier caso, siempre es un rival temible. La final se jugará en España, y por tanto en tierra batida, lo que incrementa nuestras posibilidades, aunque aún no se conoce la ciudad donde se celebrará. Madrid, Sevilla y Valencia parecen las opciones más serias.
Sea donde sea, necesitamos a todo el equipo. Necesitamos que Nadal centre lo que queda de temporada en preparar esta final, ya que en la competición individual sólo la Master Cup de Londres queda pendiente como gran cita del calend
ario. Necesitamos a un David Ferrer que si está bien físicamente es capaz de ganar a cualquiera. Necesitamos compenetración en nuestra pareja de dobles, a Feliciano fin en el saque y en la volea como él sabe, y necesitamos ver de nuevo la magia de Verdasco, esa magia que hace ya tres años sirvió para derrotar a Argentina en su propia casa. Esta vez jugamos en casa, esperemos que la ensaladera se quede también con nosotros.
Víctor Ruiz

